• Contenido, contenido, contenido. Para todos en general, y para las entidades culturales especialmente, la clave del éxito del marketing y la comunicación online es aportar contenido de valor para los usuarios. ¿Qué puede ser de valor? Ofrecer conocimiento, dar ideas originales, información útil, enseñar a hacer, mostrar cosas nuevas…
  • El marketing 2.0 NO es solo publicidad. Está bien que le contemos a la gente nuestras actividades, productos, servicios y ofertas. En el campo cultural puede ser interesante informar sobre inauguraciones, estrenos, funciones, eventos, horarios y lugares, pero si solo ofrecemos eso nos convertimos en una agenda. A la gente también le interesa (y mucho) que le permitamos conocer los aspectos internos o desconocidos de nuestro trabajo, dejar fluir las opiniones, participar
  • …Y contar historias. Una historia en una foto, en un texto desde el corazón, en un proceso creativo, nuestra propia historia como colectivo, las vivencias personales… Nada llega tanto a los demás como las historias.
  • Se puede conseguir atraer y fidelizar usuarios estableciendo diálogos y debates, permitiendo colaboraciones, ofreciendo experiencias y, por qué no, premiando a los participantes de internet con entradas, material promocional, asistencia a ensayos, rodajes, eventos especiales, etc. Así unimos lo online con lo offline.
  • Cada día están más vigentes fenómenos como la cultura colaborativa, el fan fiction, copyleft… todas ellas formas de creatividad a partir de materiales diversos y de distintas procedencias. Internet es un espacio que propicia esta dinámica y pude ser muy útil para establecer relaciones tanto con otros agentes culturales como con el público más activo.
  • Ahora la información está en todas partes al mismo tiempo y los aficionados a la cultura están mejor informados que nunca. Hay que destacar entre la maraña de noticias, actos y muestras intentando ser originales, divertidos, trascendentes, emocionantes…
  • Usar todos los medios posibles: la página web; un blog actualizado regularmente; las distintas redes sociales, tanto genéricas como especializadas en cada uno de nuestros campos; los foros, etc. Pero si no se puede con todo, elegir cuidadosamente los medios. Una o dos redes sociales y un blog pueden ser suficientes.
  • La mayoría de las entidades culturales y creativas están formadas por colectivos con pocos medios personales y materiales en el campo de la promoción. Si no se pueden dedicar recursos, lo mejor es encontrar a la persona o personas más apropiadas para esta tarea dentro del propio grupo: con capacidad para relacionarse, buenas ideas, dinamismo, optimismo…
  • Pasión e imaginación. La desgana se nota. Es cierto que a veces es difícil encontrar algo que publicar pero si los encargados de la comunicación están implicados y motivados será más fácil. Tampoco es necesario ofrecer novedades cada día.
  • Constancia y paciencia. Hacerse un hueco en internet lleva su tiempo.