¿Qué es 2016 Bidea?


Domingo 7 de agosto

LONGITUD DURACIÓN ACTIVIDADES TOTAL
19,4 Km 6,75 h. 1,75 h. 8,5 h.

MEATZE EDERRA – TODA UNA MINA

MUNICIPIOS

El parque natural de Aralar alberga una serie de paisajes culturales de gran riqueza que exploramos en este trayecto, tanto desde el punto de vista tradicional como contemporáneo.

Al comienzo de la jornada unos miqueletes dieron el alto a los autobuses en la base del puerto. Pidieron la documentación a los chóferes, inspeccionaron mochilas y enseres y advirtieron a los montañeros sobre el respeto al enclave de Aralar. También contaron que es zona de contrabandistas que intentan cruzar la frontera con Navarra sin pagar impuestos. Es decir, se aunó humor, historia y naturaleza. En Lizarrusti permanecía la exposición fotográfica de Gema Arrugaeta de la etapa anterior que los participantes pudieron ver al pasar.

Una vez en el refugio de Igaratza, Aralarko Adiskideak esperaba con un almuerzo con sidra y mendi gazta (queso de montaña), poniendo en valor la actividad pastoril de la zona. El momento se amenizó con un dúo de trikitilaris que dieron el aire festivo.

Después de reponer fuerzas, comenzó la bajada hacia las minas de Arritzaga. Pasamos por lugares de gran belleza, y durante el trayecto pudimos disfrutar de la presencia de un transportista de nieve (oficio tradicional de Aralar), de varios jóvenes jugando a la antigua pelota vasca en la zona llamada Pilotaleku y de tres mujeres lavando la ropa en el río. Fueron apariciones sin diálogo, que más tarde se explicarían.

Retomada la marcha, nos encontramos en el coto minero a una serie de personajes trabajando con barrenas y otras herramientas. Mientras los participantes llegaban y se colocaban alrededor, sonaban las barrenas haciendo los agujeros para los explosivos y tocaban la tobera, instrumento de trabajo que también se utilizaba como instrumento musical.

Un personaje se presentó, era Pernando Amezketarra, famoso bertsolari y antiguo trabajador en las minas de Arritzaga. Explicó quiénes eran los personajes que habían visto al paso (el transportista de nieve, pelotaris y mujeres lavando la ropa) y contó brevemente la historia del lugar. Por supuesto, interpretó unos bertsos.

Cuando llegamos a la plaza de Amezketa, el pianista Iñar Sastre nos recibió con música en directo. El escultor Guillermo Olmo llevaba desde primeras horas de la mañana dando forma a una escultura de madera, “Lamien dorrea” (torre de lamias), dejando el alzamiento final para cuando llegaran los participantes. Así pues, las últimas piezas se colocaron a la vista de todos. La etapa se dio por finalizada con una foto de grupo con la escultura y los artistas.

Nuevamente podemos decir –es la esencia de 2016– que los participantes han vivido experiencias en dos aspectos: cómo era la vida en la región hace cien años o mas y parte del proceso creativo de un artista.


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