2016 Bidea es el programa de la Capitalidad Cultural Europea Donostia/San Sebastián basado en en la realización de una ruta montañera en 32 etapas —una cada domingo excepto una, en sábado— complementada con actividades culturales a lo largo de los trayectos. Estuvo en marcha entre marzo y octubre de 2016. La finalidad era acercar la cultura al mundo del montañismo y acercar la montaña al mundo de la cultura. Los objetivos principales eran:

  • Trasladar la filosofía de la Capitalidad por todo el territorio. Ha sido una de las pocas iniciativas que han traspasado los límites de la ciudad y, además, no se ha fijado en un punto en concreto sino que ha sido itinerante a lo largo de casi 600 km. En esta filosofía podemos señalar la relación entre cultura y naturaleza, la promoción de hábitos saludables y la participación ciudadana en las iniciativas culturales.
  • Además, era un proyecto que promovía la apertura de la cultura a nuevos públicos. Por una parte se trataba de dar a conocer a los aficionados al montañismo y senderismo las muchas posibilidades que ofrece la programación cultural. Por otra se trataba de sacar las artes y otras manifestaciones fuera de los espacios habituales y hacerlos más accesibles. Al programar actividades y espectáculos fuera de museos, teatros, etc. los acercábamos al público en general, porque las propuestas estaban abiertas a todo el mundo, no solo a los inscritos.

Es hora pues de hacer balance, desde nuestro punto de vista, del nivel de cumplimiento de los objetivos en los dos apartados que nos afectan, participación ciudadana en la programación y atracción de nuevos públicos. La relación entre cultura, naturaleza y hábitos saludables es evidente y no nos vamos a extender en ella. En este sentido, el proyecto ha sido un rotundo éxito.

PARTICIPACIÓN CIUDADANA EN LAS INICIATIVAS CULTURALES

Como explicamos en el capítulo del proceso de socialización, se decidió presentar el proyecto en las localidades por las que transcurrían las etapas y abrir un periodo de oferta de propuestas de programación por parte de los agentes que quisieran participar. El objetivo era que las entidades locales de todo tipo (ayuntamientos con las áreas de cultura y deportes a la cabeza; agencias de desarrollo, oficinas de turismo y muy especialmente asociaciones culturales) se implicaran directamente en el proyecto por dos razones: ellos conocen mejor que nosotros los recursos y las posibilidades de cada emplazamiento y nadie mejor que ellos para mostrar las particularidades culturales de sus comarcas.

Hay que decir que la respuesta en este sentido fue desigual y, curiosamente, las diferencias se manifestaron por territorios. En la Comunidad Autónoma Vasca se presentaron muy pocas propuestas y básicamente provenían del sur de Gipuzkoa (Beasain, Zerain, Arantzazu… y también de Hondarribia). Es decir, que en la CAV las actividades que se realizaron venían principalmente de nuestra propia investigación y programación. En Navarra podemos decir que la participación fue intermedia (también es verdad que se tocaba esta comunidad solamente en tres puntos: Alsasua, Lesaka-Bera y Zugarramurdi-Urdazubi). Finalmente, la implicación de los agentes del País Vasco francés fue total, absoluta y podemos decir que abrumadora, ya que tuvimos que descartar muchas propuestas por no cargar el programa.

A pesar de la proximidad geográfica y cultural, parece que hay diferencias, al menos en la respuesta que dieron las entidades de Iparralde. Quizás de aquí proviene el hecho de que un territorio tan pequeño y con tan pocos habitantes tenga un movimiento artístico tan activo.

APERTURA DE LA CULTURA A NUEVOS PÚBLICOS

Creemos que ha habido tres tipos de participantes: Los exclusivamente aficionados al senderismo que, pensamos, eran la mayoría. Por otro lado, aquellos que siendo montañeros también tenían inquietudes culturales. Finalmente, los interesados por las actividades. Cada uno de los grupos ha respondido de forma diferente.

En cuanto a los primeros, la sensación en ocasiones era que, a priori, no parecían estar muy interesados en las propuestas culturales y se apuntaban al proyecto exclusivamente por las excursiones. De hecho, en muchos casos simplemente se desentendían.

Es verdad que poco a poco fueron interesándose por lo que les proponíamos y hacia la mitad del proyecto y al final pudimos comprobar que, si se les planteaban actividades de forma didáctica, participativa y lúdica podían atender a una muestra de arte contemporáneo tanto como a un monólogo de humor. Sin embargo, las propuestas más difíciles y “serias” eran rechazadas. De todas formas creemos que hemos plantado una semilla y en el tema de la atracción de nuevos públicos eso es un éxito.

En cuanto a aquellos que siendo montañeros también tenían inquietudes culturales no hay mucho que decir, para ellos era un planteamiento perfecto. Además, muchos comentaban que habían conocido y apreciado manifestaciones culturales en las que no se habían adentrado aún. Por tanto, con este colectivo el objetivo estaba cumplido.

El tercer grupo, los interesados principalmente por las propuestas artísticas, era minoritario. La razón podía ser que los trazados de las etapas se habían concebido, en principio, exclusivamente como rutas montañeras, con dificultad más bien alta. Por tanto, muchos posibles espectadores, que habrían estado encantados de participar, se veían limitados por los requerimientos físicos del programa. En muchos casos se apuntaban sin ser conscientes de la dificultad de los trayectos y tuvimos algunos problemas en este sentido.

Como conclusión, en cuanto a la participación ciudadana, creemos que sería interesante estudiar el tejido, instituciones y agentes del País Vasco francés e intentar adaptarlas a otros territorios con el fin de crear una red colaborativa más activa. En cuanto a la atracción de públicos, quizás se habría necesitado un planteamiento un poco diferente para facilitar el acceso a otro tipo de espectadores más interesados, además de los que acudieron. Es verdad que muchos de estos últimos sí que eran nuevos y de eso se trataba.

En general ha sido una experiencia extraordinaria, tanto por haber podido usar todo nuestro bagaje profesional previo como por el enorme aprendizaje que ha supuesto. Ha sido, además, una de las iniciativas de Donostia 2016 que más interés ha despertado. Y, como se dice, un éxito de crítica y público. Lo cortés no quita lo valiente.