En capítulos anteriores hemos hablado de creación y curación, por lo que presentamos ahora el último elemento del marketing de contenidos.

La agregación se refiere a tres conceptos complementarios pero distintos. Por una parte, es publicar enlaces propios o de terceros en redes sociales, foros, etc. Por ejemplo, cuando navegando por internet encontramos un artículo interesante que parece apropiado para que lo conozcan nuestros seguidores. Esto se puede hacer manualmente copiando la URL y pegándola sitio por sitio, pero existe la posibilidad de usar herramientas de administración para social media, como Hootsuite, SocialBro o Buffer. Con ellas podemos publicar de forma simplificada y en varias a la vez en lugar de ir una por una. Además, se puede programar el momento en que la información sale a la luz, editar el texto y otras posibilidades.

Este tipo de agregación es interesante para el día a día, ya que aporta referencias (supuestamente de calidad) sobre un sector profesional. Por ejemplo, un museo pequeño seguramente no genera tantas novedades como para mantener una presencia diaria en las redes sociales, pero puede ir publicando noticias de otros museos, de nuevas tecnologías para visitantes o de los artistas relacionados con su colección.

Una segunda forma son lo que podemos denominar agregadores automáticos de enlaces y funcionan a partir de feeds. Se emplean para añadir links a las redes sociales desde múltiples sitios y sin intervención personal excepto para elegir inicialmente las fuentes. Esto se puede hacer con programas como Twitterfeed a partir del material proveniente de webs y blogs concretos decididos por el usuario.

También a partir de feeds funcionan los agregadores de noticias, solo que ya no se trata de difundir enlaces sino contenidos parciales o completos. Son portales que se basan en recopilar materiales de otros sitios, especialmente blogs, y publicarlos agrupados por temáticas, como el Huffington Post. Por ejemplo, WordPress, a través de un plugin, permite convertir una página en un espacio de este tipo. Las publicaciones deben ser expresamente autorizadas por el autor o autores originales.

Más de andar por casa son Storify o Paper.li, que configuran una publicación propia (por ejemplo, nosotros tenemos Cultura 2.0 en Paper.li) y una vez creada, se puede enlazar automáticamente en redes sociales con una periodicidad concreta (como una vez al día).