Tras la creación, la segunda variante del marketing de contenidos en internet es la curación o edición, es decir, la búsqueda, selección, modificación y posterior difusión de materiales propios o ajenos que puedan ser de valor para los usuarios: textos, vídeos, imágenes, etc. La clave de este formato es la reelaboración, es decir, crear contenido nuevo a partir de lo ya publicado, cogiendo ideas de diversos sitios, añadiendo, mezclando, completando, resumiendo o sintetizando. Por eso, si no se usa contenido propio, es importante citar las fuentes en las que se basa y enlazarlas, es decir, reconocer origen de la información que se aporta. De lo contrario simplemente se estaría plagiando.

La palabra curación no nos gusta demasiado porque se presta a equívocos y es una traducción literal del inglés. El equivalente al “curador” sería el editor de un periódico, que selecciona, corrige y da la forma final a la publicación o incluso el comisario de una exposición: elige, organiza y da coherencia a un conjunto de obras de arte de forma original.

Para poner en marcha un programa de curación o edición de contenidos se pueden seguir estos pasos:

  1. En primer lugar, se define la información que resulta interesante para los usuarios, relacionada con una actividad o una marca. En cultura pueden ser los procesos creativos.
  1. El segundo paso es la recopilación de los contenidos relevantes y el filtrado posterior. Para ello se pueden utilizar herramientas de organización de información mediante programas de archivo de artículos y notas, como Evernote, y los lectores de feeds. Con los primeros seleccionamos material individual que vamos encontrando por la red y lo agrupamos en carpetas y etiquetas a las que acceder fácilmente. Con los segundos recibimos notificación de las actualizaciones, a medida que se producen, en sitios seleccionados previamente. En cualquier caso, la esencia de la curación está en los buscadores.
  1. Una vez localizado y seleccionado el contenido, se debe reelaborar. Por ejemplo, una compañía teatral podría hacer un reportaje sobre la producción de un espectáculo a partir de ensayos; intercalando fotos de la vida del autor; añadiendo música alusiva al tema, documentos históricos, obras de arte relacionadas, etc.
  1. Si se trata de una web o blog, se analizan los datos de varias fuentes y se sintetizan en un artículo. Suelen ser entradas del tipo, “Los 10 mejores…” “20 cosas que puedes hacer para…” o una lista resumen de lo publicado durante un periodo de tiempo.
  1. En las redes sociales, la curación de contenidos implica seleccionar materiales de otros usuarios y utilizarlos de manera diferente a la original. Por ejemplo, encontrar una imagen y editarla, añadir un fondo, texto, etc. Es lo que hicimos nosotros con esta entrada en Facebook para un cliente hace un tiempo.

Por cierto, lo hicimos a las bravas, sin citar al autor, que no conocíamos, pero la imagen se difundió tanto (se compartió 1.526 veces) que el propietario la vio, se presentó, hizo un comentario amable, le pedimos perdón y permiso, y pusimos su nombre (Juan Luis García). La cosa acabó bien, pero podía haber acabado mal.

Curiosamente, luego hubo gente que directamente la copió y publicó en la misma red social, sin compartir, sin citar al autor, sin citar al editor… por la cara.