Cuando en el proyecto 2016 Bidea llegó el momento de programar la duodécima etapa, uno de los puntos elegidos fue el complejo de frontones del Centro de Pelota en Azkoitia, inspirado en la obra de Jorge Oteiza. Dándole vueltas, en un momento recordamos un espectáculo (de 1989) de Agerre Teatroa titulado Pelotari. En él se recreaban los gestos, los esfuerzos, las actitudes del juego… en confabulación con el universo de Oteiza y con la colaboración del propio artista. Frontones, pelota, teatro, Oteiza… todo encajaba.

Con cierta audacia nos dirigimos a Maite Agirre y le propusimos retomar ese antiguo montaje. Lejos de amedrentarse, la autora recogió el guante. Tras unos meses de preparación pusieron en escena Frontoia, begiz eta hotsez.  Este espectáculo y Pelotari no son lo mismo, aunque uno mama del otro. Son 25 años de diferencia, de evolución, de premisas y de personas.

«Este que juega es una persona. Y esta persona juega con su vitalidad y su tristeza, con sus preocupaciones y alegrías, con el amor y con la ausencia de él…»

Frontoia es el resultado de una extensa trayectoria teatral. Es una referencia al arte trazada con las preocupaciones del día a día. Es una metáfora de lo humano, el enfrentamiento con uno mismo —el frontis—y con el otro, el rival. También son las inquietudes de los que han participado en su gestación: la inseguridad, la vida, la incertidumbre, las relaciones humanas, la juventud y cualquier otra edad, el contrato social… Y a cada golpe de la pelota en la mano lanzamos lo bueno y lo malo y siempre nos rebota. Lo importante es no quedarse fuera de juego.

 

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