No sabemos si a las integrantes de la compañía Primas de riesgo les gustará que analicemos desde el punto de vista del marketing y la comunicación la campaña que acaban de emprender, Revistas porno 4%, Calderón 21%, ya que su idea es ante todo reivindicativa: denunciar el contrasentido que supone que el teatro soporte un IVA del 21% mientras las publicaciones para adultos abonan el 4%. Sin embargo, además de una fórmula para poner en evidencia una discriminación, nos parece un gran ejemplo de promoción cultural. Hay algún antecedente en la misma dirección —hace un par de años el Teatro de Bescanó, en Girona, decidió vender zanahorias en lugar de entradas, por la misma razón— pero nadie dudará de que el porno resulta mucho más interesante que las hortalizas.

Seguramente en esta extraña alianza entre revistas X y teatro calderoniano está la clave del gran éxito que está cosechando la iniciativa en los medios de comunicación y, como consecuencia, en el público. A las personas nos gustan las paradojas y aquí tenemos una bien grande: la campaña pone en evidencia a un Gobierno que se encomienda a la Virgen del Rocío mientras facilita más la difusión de la pornografía que de la cultura. La contradicción resulta cómica y el humor es uno de los mejores elementos del marketing.

Desde luego, la idea es genial, y a partir de aquí todo debería venir rodado. Nos imaginamos al redactor de Cultura de cualquier medio recibiendo una convocatoria de rueda de prensa con el encabezamiento “Revistas porno 4%, Calderón 21%, y pensando inmediatamente “Esto es original, es impactante, es un gran titular…” No sabemos cuántos acudieron a la llamada pero el resultado está siendo espectacular: El País, ElDiario.es, El Mundo, El Confidencial, televisiones y radios nacionales y hasta agencias de EEUU, Reino Unido, Alemania, Chile, Portugal… dan estos días noticias al respecto. Y hablamos de una compañía que apenas tiene dos años de trayectoria y con esta iniciativa estrenan su segundo espectáculo, El mágico prodigioso, de Calderón.

Una vez conocida la propuesta masivamente, el colectivo está facilitando la comunicación directa con los interesados, con los espectadores, a través de las redes sociales y su página web. Y así, están creando debate, intercambio de ideas, sinergias… e información.

En resumen, se han unido tres elementos para crear la tormenta perfecta:

  • Una buena idea. No es fácil tenerlas, pero a veces surgen de la asociación de elementos dispares y hasta contradictorios, como es el caso. Pero también es un planteamiento arriesgado, la industria del sexo y la cultura no se llevan bien. Hay que tener la valentía de lanzarse al vacío y saber hacerlo sin herir susceptibilidades.
  • Una buena convocatoria de prensa. Siempre hablamos de redes sociales y a veces olvidamos el inmenso poder de difusión que siguen teniendo los medios de comunicación tradicionales. Pero para el común de los mortales es casi imposible llegar a ellos, necesitamos esa buena idea que haga suspirar a los redactores.
  • Marketing online. La puesta en marcha de la campaña requiere conversación directa, toma de contacto, información día a día. Los medios de comunicación se olvidarán pronto de la noticia y hay que mantenerla viva en el blog y en las redes, por email y hasta por teléfono si hace falta.

Y hay algo más, su propuesta es real, tiene autenticidad. Están dispuestas a convertir legalmente una empresa teatral en distribuidora de publicaciones picantes y ofrecen sumarse a otras entidades en la misma situación, hasta que el Gobierno cambie la fiscalidad o hasta que los sectores culturales afectados acaben vendiendo porno, o zanahorias. Toda una ironía.