Planificando la organización de una futura Feria de Arte Contemporáneo en Deba nos reunimos con el técnico de cultura de la localidad para ver los posibles emplazamientos. Visitamos el frontón —interesante pero frío—; lo que allí llaman el Paseo Cubierto —demasiado pegado a la carretera— y, finalmente, el claustro de la iglesia, lugar que, pese a algunos inconvenientes para hacer una actividad a primeros de abril, parecía el más interesante. Pero, temas de trabajo aparte, lo mejor vino después: tuvimos oportunidad de hacer una visita a las tripas del edificio, algo que no es habitual.

Empezamos por la zona pública, uno de los mejores ejemplos del llamado gótico vasco, para pasar a la sacristía que, por su tamaño, es un reflejo de mejores tiempos cuando la parroquia era atendida por varios sacerdotes.

A continuación subimos al coro. Hasta pudimos tocar el órgano.

Desde allí se puede ver de cerca el barco tan habitual en los edificios religiosos de las villas marineras.

Pero detrás de coro hay un pasadizo con una figura cubierta de tela negra…

Que da a una escalera de caracol…

…y nos lleva al lugar donde se reúnen los santos a charlar de sus cosas.

Y más arriba, al campanario, la maquinaria del reloj, las bóvedas…

Da gusto trabajar así.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies